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Tomados de la mano,
en un crepúsculo naranja.
I con tinte en la sangre,
del sol agonizante...
Con qué amor contemplaba
tus ojos almendrados,
tornados violeta a los reflejos rojos.
Con qué amor mirabas,
mis pupilas de fuego.
Felices horas,
de amor i de locura...
Tus dulces ojos de mirar divino,
iluminaban,
mis negras horas de peregrino. |
Tus encendidos labios rojos,
teñían mi alma de rojo fuego.
Cada vez que te veo,
te quiero más i más te admiro.
Eres un ser excepcional,
en el cual se juntan:
La mujer hermosa
i la clara inteligencia.
En tu mirada hay,
esa fosforescencia,
apasionada i honda...
De un corazón que siente
a la vez.. |
Que en tus labios vaga,
esa silente sonrisa encantadora.
Del cerebro que piensa
i del alma sentimental e intensa.
Con mis caricias de amante
i mis sueños de artista.
Sí, con mis versos de poeta
i mi corazón que siente...
te amaré siempre,
mi Musa inspiradora. |