|
|
Yo, flor abriéndose a tus
labios,
capullo, hurgando tibiezas en tu pecho.
Soy contracción, intimidad,
extensión del viñedo,
donde todos mis sarmientos cobran vida. |
Te espero como siempre,
bebiendo hasta embriagarme
en el lugar del único viñedo.
Desnudos cuerpo i alma
viéndote llegar a cada instante
con inocencia de niño
brotando a la creación. |