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En esa tarde fascinante
de arreboles e ilusiones,
el sol de cabellera de oro
ufano i jacarandoso,
se hundió en la cumbre ondulante… |
Sigo contemplando con
éxtasis
i entre los colores del cielo:
divisé tu rostro angelical,
tus ojos que me miraban,
tus labios de rosa que sonreían,
tu cabellera que juega con el viento
i en las caricias de la brisa,
gusté la dulzura de tu cariño. |
Pronto tomaron los celajes
en torbellinos de fuego,
ese fuego del amor
que me consume,
en el embrujo de mi ensueño. |