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Cada vez que te mito i te
suspiro,
siento un tropel de potros galopantes.
Que se agiganta con tu imagen de oro
i hace de tu belleza incomparable,
un lirismo de amor, magno tesoro.
De tu sonrisa de ángel inefable,
solo tengo un poder, el del Soneto. |
El Soneto que canta i que
desgarra,
con latiguillo de oro toda entraña.
Solo tengo un valor la Poesía,
que hace de las palabras.
Pedrerías de diamante,
para engarzarlas en tu Real Corona. |
I que al contacto de tu piel
de raso,
con tu prodigio dulce de lámpara Aladina:
Surja el genio de la Poesía,
derramando su exótico perfume
en mi honda i azul melancolía. |