|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
No puedo
concebirte hecha cenizas. No debo imaginarte. si te tengo aquí carne i fragancia tibia i trémula ofreciéndote íntegra en caricias. Qué breve nuestro mundo… i cómo se desborda más allá de mi abrazo. No hablaré de tu boca, ya la siento i la vivo. Estos versos que escribo tal vez podrán mañana ser mi congoja -literariamente- |
del
amor que me diste i el olvido -apasionadamente- ya me lo dijo el tiempo fiel testigo: Llegué con el dolor de haber querido no sé por qué razón te fui buscando i hoy comprendo al no hallarte en la partida que estoy llorando… |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
(Julio César Mastay, director de la Casa del Poeta i fundador de ASOLAPO-Argentina) |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||