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Gloria a la Dama del Verso,
cuya gracia seduce, cautiva i pica.
Pica como el sazón de un plato criollo,
i como ello, produce provecho i sueño. |
Eres la Dama del Verso,
cautivadora
i es tanta tu elocuencia subyugadora,
que algún día serás, mi Reina i Señora.
Gloria a la Sirena de tez perlada,
que en un rincón del Ande tiene morada. |
Donde vive soñando dulces
quimeras,
bajo el palio frondoso de la arboleda.
Permite a tu poeta, si estás de paso,
poner estas endechas en tu regazo. |