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Machupikchu, actualmente,
uno de los más preciados monumentos culturales, para ser
considerado entre las siete maravillas modernas del mundo, es
indudablemente una incomparable expresión del arte de Perú
antiguo, donde los Inkas supieron explicar su sentimiento
filosófico, donde plasmaron su idea de la eternidad, de la vida
i de la belleza, como base fundamental del pensamiento de una de
las más extraordinarias culturas de la antigüedad. Por poseer la
embrujante belleza, del entorno mágico que lo rodea, por el
simbolismo de eternidad que trasuntan sus piedras sagradas, es
quizá superior a las Pirámides que expresan el alma del Egipto
antiguo, que grabaron en sus mantos líticos el culto a los
muertos i la idea de la inmortalidad, o de las columnas del
Parthenón, las estatuas de la Venus de Milo i el Discóbolo, que
son el símbolo del alma griega, que ansiaba buscar la conjunción
espiritual i un pensamiento de armonía, como ordenadora del
mundo.
Los antiguos peruanos, explicaron precisamente en sus
monumentos, particularmente en la denominada Ciudad Perdida de
los Inkas, su idea de la eternidad, de la vida i de la belleza,
como ejes fundamentales i básicos del pensamiento de la América
Morena, originando el cimiento del gran Imperio del Tawantinsuyo,
legándonos Machu-picchu, para que en su estructura, conozcamos
la magnitud de su grandeza i descifrando los enigmas que celosamente
guardan sus piedras sagradas, donde seguramente nos dejaron el reto,
para encontrar el pensamiento que animó a sus constructores. |
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No, otra cosa pueden significar las tres mil
escalinatas que ascienden, desde el fondo del Willkamayu
rumoroso, hasta las cumbres, como si subiéramos hacia la
amplitud del horizonte, vía el cielo, el infinito, dominio
espiritual de lo sublime, cumpliendo así una función física i
espiritual, porque ascender significa mayor amplitud de
horizontes, para buscar el milagro de nuevas sorpresas, de
nuevas maravillas, surgiendo así del sentimiento de amor a lo
grandioso, comprensión de lo bello, ir al encuentro de la
espiritualidad, buscar el refugio de la divinidad, el hogar de
los Amautas, un refugio i un adoratorio de la Poesía.
Es por esa i muchas otras razones, que ese Santuario histórico
debe ser apreciado desde diversas dimensiones, desde lo mágico,
lo sagrado, hasta lo turístico. Hay que considerar que, por lo
tanto no solo podemos apreciarlo como un ÍCONO comercial, que
atraiga a visitantes de todo el mundo, sino como un símbolo
cultural, una herencia invalorable de alarifes, que supieron
convertir sus manos constructoras, en expresiones de Poesía,
para labrar tan extraor-dinariamente la piedra, porque en ese
edificio se puede observar, una admirable armonía de la línea
recta i curva en los muros labrados i pulidos, como una
sobresaliente obra de arte, verdadera joya arquitectónica, que
es solo comparable en la perfección de sus paredes líticas, al
Korikancha o el Templo del Sol en Cusco.
Muchas casas de dos, tres i cuatro puertas, portadas de dintel
monolítico, techos de una i dos aguas, colocadas las
construcciones en los distintos niveles, con sus calles
angostas, sus murallas i planos inclinados i hacia el otro lado,
más edificios i cerca del camino que conduce al Wayna Picchu,
una piedra plana, muy grande, como colocada sobre una plataforma
i en niveles inferiores, muchas rocas que han sido aprovechadas
para convertir sus concavidades, en tumbas. Los diversos
sectores que se pueden apreciar son como unidades separadas, a
las cuales se ingresa por puertas independientes. En ese lado se
ven edificios dobles, con pared divisoria pero solo de tres
lados, el abierto, con una pilastra al centro, como para recibir
una viga para sostener el techo. Impresiona apreciar esa
Ciudadela que parece colgada sobre los abismos. Su ubicación
hizo factible la erección de un Medidor Solar o Intihuatana, así
como mausoleos construidos siempre en relación con peñascos i
cavernas. Canales, piletas i pozas que mueven el líquido. Todo
lo construido tiene indudablemente un carácter religioso. La
opinión generalizada, es que fue construida por el gran Inka
Pachacúteq i que luego le sirvió a su muerte de mausoleo.
Quizá por eso, todo el conjunto tiene el sello inmarcesible de
lo sagrado. Es por ello que al llegar a ese Santuario, cualquier
persona , como decía Luis E. Valcárcel, se siente partícipe del
soplo divino que animó a sus constructores. Por ello ahí flota,
una especie de éxtasis que es mayor, de acuerdo a la
sensibilidad de quien lo visita, que puede apreciar la magnitud
del pensamiento cósmico, que todo hombre es capaz de
experimentar. Adquiriendo una conciencia de lo universal que
ahí, se siente nítida i vigorosamente. Se trata de una verdadera
comunión con los Dioses o Apus.
Mucho se ha hablado de Machupikchu, pero permítanme, que esto no
sea un relato más, sino más bien, una confesión de alma poética.
Muchos escritores afirman que los siglos se conmueven al
contemplar su fama. Yo, Poetisa te proclamo, Sagrado Machu-picchu,
que eres el triunfo del hombre andino, que te levantó sobre los
abismos, el granito se ablandó en las manos broncíneas de los
artistas quechuas. Los hombres copiaron el infinito que conmueve
tus cielos, en tus palacios que son tu gloria. Eres tierra de
maravillas, donde se dan la mano el hombre i los cielos, las
piedras i el cosmos, donde reina el silencio solemne hasta
adquirir la dimensión de lo infinito, donde los años no tienen
nombre, donde todo es majestad de lejanía i asombro, por eso
siempre que te visito, quiero llevarme un pedazo de tu cielo en
mi mirada, porque eres Machupikchu poema i eres vida. |